1. Decide el destino antes de fotografiar
Elige la colección que recibirá las fichas y asigna un nombre reconocible al lote. Mantén juntos el grupo físico y sus fotos mientras revisas. No hace falta identificar cada carta para registrar de dónde procede.
2. Fotografía grupos que puedas revisar
Deja entre una y seis cartas sin solaparse, con bordes visibles y luz uniforme. Antes de continuar, amplía la foto y comprueba números y textos. Una imagen con seis cartas borrosas no ahorra trabajo; repetirla a tiempo sí puede hacerlo.
3. Conserva el original y revisa los recortes
Cada recorte debe señalar una sola carta y mantener su vínculo con el original. Si el recorte corta el número o incluye dos cartas, ajústalo antes de revisar la identidad. La foto original permite comprobar cualquier corrección más adelante.
4. Revisa por referencia, no por parecido
Comprueba nombre, set y número; después idioma, acabado y variante. Deja pendientes los atributos que no se vean. Dos cartas del mismo Pokémon no se agrupan hasta comprobar que comparten los atributos necesarios.
5. Recuenta y conserva una copia
Compara el total de unidades físicas con la suma de cantidades. Exporta los registros y conserva las fotografías originales. Un CSV ayuda a comprobar cantidades y referencias; no demuestra por sí solo identidad, autenticidad ni valor.
Preguntas prácticas
¿Tengo que terminar todo el lote antes de guardar?
Separa lo comprobado de lo pendiente. Lo importante es conservar estado y procedencia para volver a la revisión sin inventar atributos ni mezclar cartas de distintos originales.
¿Ordeno primero por set o por nombre?
Elige un orden físico que puedas mantener. Para la referencia digital, el nombre no sustituye set, número, idioma, acabado y variante; conserva esos campos por separado aunque tus cajas tengan otro orden.
Identificación asistida: comprueba las sugerencias. La demo es predeterminada; no guarda cartas ni consume cuota. Revisa los atributos con la carta física: no se certifican conservación ni autenticidad.
